"Mi llanto, que antes te habría perseguido
hasta el mismo fin del mundo
hoy no quizo ni intentar
ni una lágrima por tí o por tu recuerdo
porque ya no eres razón para llorar"
Abel Velazquez "El mago"
Recuerdo las palabras de mi madre, las mismas que habrán escuchado tantos al llorar sin motivo: "te voy a dar una nalgada para que llores con razón". Y aunque puede hacerme gracia esa frase tantas veces escuchada, si reflexiono un poco creo que mis razones para llorar son pocas; mi vida ha dado muchas vueltas y se encuentra un poco revuelta, pero definitivamente debajo del desorden se encuentra lo que por tanto tiempo y con tan poco tino había estado buscando. Y mientras acomodo cada cosa en su cajón, descubro que estoy donde quiero estar y haciendo lo que quiero, que no he perdido nada que no pueda recuperar y que, sobre todo, no me he perdido a mi misma en este proceso; todo lo demás, sinceramente es lo de menos.
Hoy sonrío cada vez más frecuentemente simplemente porque sí y las ganas de llorar las guardo para mi sesión semanal. Por fin entiendo la lección que quiso enseñarme mi madre con su trillada amenaza: en adelante guardaré mis lágrimas para aquello que las valga. Y de esta manera entendí que perderte a ti, después de todo, no es suficiente razón para llorar.