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(Te invito a comer uvas esta tarde, o a tomar café, si llueve,
y a estar juntos siempre, siempre, hasta la noche.)
-Jaime Sabines-
Camina entre la gente, levanta la vista. Estoy de pie frente al resto de tu vida. No tengas miedo de buscar mi mirada y sonreír, yo también estoy asustada y ansiosa de verte. La vida nos ha dado duras lecciones, el tiempo no ha sido nuestro amigo, pero tal parece que hoy se pone de nuestro lado y nos apresura el paso para encontrarnos.
Imagina que no soy lo que estás viendo. Piénsame más allá de lo que muestro. Porque la vida es una puesta en escena que hemos escrito, que dirigimos, que actuamos. Encuentra en cada risa, una lágrima; en cada lágrima, un motivo; en cada paso, un camino. Sé que serás capaz de ver que detrás de un hermoso escenario, de la maestría en la interpretación, de la dirección perfecta, del conmovedor argumento, se encuentra la belleza de lo perfectible, lo sublime de la indefensión, el milagro de lo etéreo.
Olvida lo aprendido, de nada te serviría. No hay reglas, no hay teoría. Descubre tu presente y tu futuro como si fueras un niño; cree, siente, confía, apuesta. Toma mi mano y no me dejes correr, seguramente en algún momento lo intentaré, pero es solo la costumbre, la inercia, el fantasma de la mentira.
Aquí estás, te reconozco. Sé que un nuevo sueño se dibuja en tu risa y que podré leer el futuro en tus ojos. Cumple mi fantasía, despeina mi cabello, rompe mis barreras, marca la piel de mi cuello. Contigo yo haré lo propio. Juguemos a esperarlo todo.