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Aquí me presento con estas palabras arrancadas a rasgos de mi corazón y de mi alma.
Sin embargo, esto no debe malinterpretarse, no. Yo soy el Sombrerero y aunque mi nombre es conocido, no es relevante; mi corazón y mi alma son tan fuertes como sensibles.
En el transcurso de esta vida petaca, nos han bombardeado con información tan confusa como contradictoria; cuando niños nos leían historias de duendes y hadas para dormir y soñar, al crecer, nos jalaron los pies al suelo diciéndonos que los sueños no eran más que eso y que había que vivir y padecer la realidad.
Pero todo tiene un momento, y Elphaba, renegando de los príncipes azules, se encerró en su alta torre de una sola ventana que miraba hacía acá: lejos de Oz, en los profundos bosques de Wonderland.
No era necesario más, esa ventana y una invitación a la hora del té hicieron lo más difícil. Lo demás, aunque rocoso, ha sido un andar tranquilo.
Entre Oz y la tierra del Sombrerero vivimos pues juntos creamos un mundo que existe por y para nosotros.
Quizás es difícil comprender que no existe tal cosa como la Tierra Prometida, pero el deseo del sueño no ceja ni termina jamás. Un metro a la vez, un ladrillo a la vez, una meta a la vez. No hay prisa, hay ganas, todas las del universo.
No ha nacido el lingüista capaz de manufacturar con delicada filigrana las palabras precisas para hablar de lo que es absoluto, así que lo intentaré yo:
"Aunque nuestros proyectos parezcan más grandes que el mismo cielo inmenso, mi sombrero siempre estará para llevarte en cualquier viaje que juntos emprendamos; aunque la realización parezca a ratos inalcanzable, no hay ninguna razón en todo el mundo que me haga pensar que una vida a tu lado pueda estar incompleta.
Ninguna."
Te amo Elphaba...
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jueves, junio 17, 2010
viernes, mayo 28, 2010
miércoles, mayo 19, 2010
Ga-lle-ta
¡Hola!
No sé si sepas lo que pienso ahora, tal vez en donde hoy habitas te sea posible usar los ojos de Dios y por eso lo entiendas todo y lo veas todo. Si no es así o después no te acuerdas, quiero que algún día leas lo que quiero decirte hoy.
Siempre supe que tardarías en venir una vez que te llamara, no me preguntes por qué. Ese miedo de no tenerte se guardó en mis entrañas y sé que es el mismo que hoy te impide llegar. Busco razones para tu tardanza y sólo atino a pensar que eres tan obstinado como tu mamá o simplemente quieres estar seguro de que te necesito acá.
Pues sí. Te necesito aquí. Quiero que me cambies la vida y que te robes mi orgullo. Quiero ver tus ojos y no necesitar nada más. Deseo que seas mi fuerza y mis ganas de vivir, que me des la oportunidad de hacerte feliz.
Sé que tus ojos - verdes o marrones, no importa -, me miran desde lejos y siguen mis pasos. También sé que no aguantas las ganas de comerte el mundo a pedazos. Sólo quiero que sepas que voy a luchar por tenerte conmigo como por nada he luchado. Sabe desde hoy que eres mi motivo y mi estandarte.
No cejaré en mis intentos de tenerte a mi lado, te juro hoy que nunca tendrás motivo para llamar a tu madre cobarde. Te espero, te esperamos, y sabemos que pronto tendremos el privilegio de dormirte en nuestros brazos.
Te amamos Galleta...
martes, mayo 11, 2010
My status update
Un mes y diecisiete días sin escribir.
Y definitivamente no es por no tener algo que decir, al contrario, hay tantas cosas que contar...
Primero, mis tiempos muertos en la oficina han desaparecido. Hoy trato de encontrar cinco minutos entre llamada y llamada, entre asunto y junta, entre grito y regaño para pagar mis cuentas. Ya no tengo tiempo de escribir en horas laborables y no me quejo. El trabajo me permitió comprarme la fabulosa cosa blanca en la que hoy escribo y tendré que hacerme un tiempo en las noches para hacerlo.
Tengo un nuevo departamento. Es todo blanco y ya tiene muebles rojos. A veces, cuando estoy trapeando el piso que se rehusa a quedar limpio, me dan ganas de llorar por la emoción de tenerlo. Me faltan la cama, las cortinas, cubiertos, el cancel de baño, lámparas y mil cosas más; pero es mío, es nuestro. Las llaves del octavo piso son también las llaves de muchos de nuestros sueños. Pronto no dormiremos más separados y tal vez muy pronto estaremos acompañados.
Hace unas semanas, precisamente el día que me entregaron mi departamento, tuve en mis manos un papel que había esperado mucho tiempo. No es que represente mucho, la libertad me la dieron los brazos del amor de mi vida; aquel que supo encontrarme, que ha sabido enamorarme todos los días, que me conmueve con sus besos y me estremece con sus caricias. Sin embargo llegó y el pasado se extinguió hasta para la Ley del mundo. Leer que se disuelve aquel error que tanto me hizo sufrir me hace confirmar que siempre se puede empezar de nuevo y ser feliz.
Estoy enferma. No sé de qué pero tengo miedo. No de ese miedo que inmoviliza, simplemente lo tengo. Sé que todo está bien porque me lo dice él y yo le creo. Y si esto resulta más grande de lo que espero, podremos vencerlo. El día de mi cumpleaños tenìa tres metas y las tres se cumplieron. La que sigue es estar bien para mí, para él, para ellos.
Ahora ya saben por qué no escribí.
miércoles, marzo 24, 2010
La belleza de cantina...
La semana pasada se desató el siguiente debate con la Ranita en Facebook:
Después, tres anécdotas del fin de semana me hicieron confirmar mi teoría... les platico:
Primer caso. La amiga de una prima (¡ja! pero es en serio la amiga de una prima), al ver que su novio que vivía en Toluca se notaba distante, se había puesto a dieta y empezó a ir al gimnasio, ¿por qué no? decidió abandonar su trabajo y casa en la ciudad para seguirlo sin haber sido invitada. Dos meses después, regresa embarazada y humillada después de que el tipillo en cuestión la corrió de "su casa", le dijo gorda y sirvienta y le confesó que ya estaba con alguien más. Sí, no me queda duda de que él es un imbécil pero ¿que pasa con ella? ¿dónde demonios dejó la cabeza?
Segundo caso. Una amiga fue la novia formal de un tipillo por más o menos tres años. Terminan porque ella se entera que tendrá un hijo con su ex-esposa y él se justifica diciendo que fue por inseminación artificial (¡juar! todavía me río cuando me acuerdo). Tres años después, el tipillo en cuestión vuelve a buscar a mi amiga y ella lo perdona. Nooooo, eso no es lo peor. Él establece como condición para volver con ella que no sean novios formales y que su hija no puede saber de ella porque "tiene que adaptarse y crecer". Cada que ella lo llama, la niña le dice que cuelgue y él la obedece. No la ve los fines de semana porque está con su hija. ¡Ah! Y él vive reprochándole que haya tenido otra relación en los tres años que estuvieron separados. ¿Papas?
Tercer caso. Finalmente, la mejor. Cierta individua de cuyo nombre ni me acuerdo ni me interesa, tuvo al mejor hombre del mundo mundial casi casi comiendo de su mano. Después de maltratarlo, darse su taco, engañarlo y cansarse de humillarlo de todas las maneras posibles, él encuentra a alguien que sí lo valora y ahora es feliz. Muy feliz. La "princesa", al ver perdido su juguetito, decide escribir un lindo correo que en general se resume así: "que bueno que eres feliz, te lo mereces. Por cierto ¿que crees? sigo soltera y me arrepiento de todo lo que te hice, mi vida apesta, ¿me perdonas? aquí estoy para lo que quieras ¿eh? ¿nos vemos para que te devuelva tus cosas?" ¿WTF?
No, los hombres no las prefieren brutas. Los hombres prefieren a quienes se respetan y los respetan, prefieren a una mujer con orgullo suficiente para saber cuando irse y cuando quedarse. Los hombres prefieren a aquellas que no esperan a ser elegidas, sino que elijen lo que es mejor para su vida y saben obtenerlo y conservarlo. Las brutas tal vez se queden un tiempo, pero las que no lo son son las que están para siempre. Los hombres que valen la pena definitivamente NO las prefieren brutas.
Después, tres anécdotas del fin de semana me hicieron confirmar mi teoría... les platico:
Primer caso. La amiga de una prima (¡ja! pero es en serio la amiga de una prima), al ver que su novio que vivía en Toluca se notaba distante, se había puesto a dieta y empezó a ir al gimnasio, ¿por qué no? decidió abandonar su trabajo y casa en la ciudad para seguirlo sin haber sido invitada. Dos meses después, regresa embarazada y humillada después de que el tipillo en cuestión la corrió de "su casa", le dijo gorda y sirvienta y le confesó que ya estaba con alguien más. Sí, no me queda duda de que él es un imbécil pero ¿que pasa con ella? ¿dónde demonios dejó la cabeza?
Segundo caso. Una amiga fue la novia formal de un tipillo por más o menos tres años. Terminan porque ella se entera que tendrá un hijo con su ex-esposa y él se justifica diciendo que fue por inseminación artificial (¡juar! todavía me río cuando me acuerdo). Tres años después, el tipillo en cuestión vuelve a buscar a mi amiga y ella lo perdona. Nooooo, eso no es lo peor. Él establece como condición para volver con ella que no sean novios formales y que su hija no puede saber de ella porque "tiene que adaptarse y crecer". Cada que ella lo llama, la niña le dice que cuelgue y él la obedece. No la ve los fines de semana porque está con su hija. ¡Ah! Y él vive reprochándole que haya tenido otra relación en los tres años que estuvieron separados. ¿Papas?
Tercer caso. Finalmente, la mejor. Cierta individua de cuyo nombre ni me acuerdo ni me interesa, tuvo al mejor hombre del mundo mundial casi casi comiendo de su mano. Después de maltratarlo, darse su taco, engañarlo y cansarse de humillarlo de todas las maneras posibles, él encuentra a alguien que sí lo valora y ahora es feliz. Muy feliz. La "princesa", al ver perdido su juguetito, decide escribir un lindo correo que en general se resume así: "que bueno que eres feliz, te lo mereces. Por cierto ¿que crees? sigo soltera y me arrepiento de todo lo que te hice, mi vida apesta, ¿me perdonas? aquí estoy para lo que quieras ¿eh? ¿nos vemos para que te devuelva tus cosas?" ¿WTF?
No, los hombres no las prefieren brutas. Los hombres prefieren a quienes se respetan y los respetan, prefieren a una mujer con orgullo suficiente para saber cuando irse y cuando quedarse. Los hombres prefieren a aquellas que no esperan a ser elegidas, sino que elijen lo que es mejor para su vida y saben obtenerlo y conservarlo. Las brutas tal vez se queden un tiempo, pero las que no lo son son las que están para siempre. Los hombres que valen la pena definitivamente NO las prefieren brutas.
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