miércoles, septiembre 22, 2010

Take a sad song...

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‘Hey Jude, don't make it bad
Take a sad song and make it better’


Un frío día de 1968, un niño está sentado en el suelo abrazando sus piernas; con el oído pegado a un viejo estéreo, disfraza el sonido de los gritos con música. Quién sabe qué tanto sepa, quién sabe qué tanto haya escuchado o visto. Tal vez un par ojos rasgados vienen a su mente como culpables de su destino. Pero sólo es un niño, nadie lo entiende y quizá a nadie le importe entenderlo.

Esa tarde, un viejo amigo de la familia lo visita, toma su guitarra y toca una canción que habla de él, que lleva su nombre. Ese amigo sabe que el niño es muy pequeño para cargar el mundo en sus hombros y que juega a estar bien ante un mundo que se vuelve, a su entender, cada vez más frío. Así que decide cantarle un consejo que yo describiría así:

Cuando las cosas no salen como queremos, cuando la vida nos pone en lugares donde nunca quisimos estar, siempre hay dos caminos: hundirnos en el desconcierto y la amargura o hacer lo mejor que podemos con lo que tenemos. No es fácil optar por lo último, se requiere coraje, valentía y un poco de fe.

Sin embargo, fuiste hecho para salir al mundo y obtenerlos. No tengas miedo, toma una canción triste y mejórala. Guárdala en tu corazón para cuando sientas dolor y recuerda que eres tú y sólo tú el que tiene la fuerza necesaria para mejorar cualquier situación por mala que ésta parezca.
“Es muy extraño pensar que alguien ha escrito una canción sobre ti. Eso sigue conmoviéndome” dijo Julian Lennon, aquel niño asustado, años después de que Paul McCartney escribiera ‘Hey Jude’ para consolarlo cuando era inminente el divorcio de sus padres. Desde entonces, esa canción ha retumbado en miles de oídos que han encontrado en su letra y música la esperanza y el valor para sobreponerse a cualquier situación adversa.

¿Cuál es tu canción triste? Busca dentro de ti, encuéntrala. ¿Puedes mejorarla? Inténtalo, tal vez sólo estás esperando a alguien para que la toque contigo. Pronto llegará.
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miércoles, agosto 25, 2010

Familia Galleta sooomooos...

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"As we live a life of ease
everyone of us has all we need
sky of blue and sea of green
in our yellow submarine. "


Creo que ya dije por acá que no soy una persona...mmm... digamos, fácil de tratar. Y si no es fácil convivir conmigo unas horas, muchísimo menos lo es vivir conmigo. No sólo porque siempre me despierto de mal humor y soy desordenada e individualista, sino porque usualmente llego de trabajar cansada y sin muchas ganas de hablar.

Cuando compré mi departamento, sinceramente soñaba con por fin tener un espacio sólo mío, en el que pudiera hacer y deshacer sin que nadie me dijera nada y sin tener testigos de mi desorden o mi desnudez (bueno, no es que me guste andar bichi cori por la vida pero siempre es bueno saber que se tiene la opción, jeje). Además, después de haber vivido con Worst-mistake-ever, estaba, como decía mi abuela, "curada de espanto" de la convivencia matrimonial.

La vida me llevó por otro camino y de repente me encontraba completamente ilusionada por compartir ese espacio con el amor de mi vida. Las decisiones que originalmente hubieran sido sólo mías se convirtieron en decisiones de dos y eso no me representó ni incomodidad ni molestia, al contrario. Sin embargo, antes de hacer de esta convivencia algo oficial, guardaba cierto miedo a que mi carácter (heredado de papá quien, por cierto, mejor vive solo) ocasionara peleas y discusiones que arruinaran la hasta entonces perfecta armonía del Paketín arcoíris.

Y ahora que somos la familia Galleta, me he sorprendido despertando sin mal humor, mismo que también desaparece cuando llego a casa por más cansada que esté, pero no es mérito mío. Pero es que díganme, ¿quién demonios podría despertar de malas si lo despiertan con muchos besos, un jugo de naranja con sábila para la gastritis y un yogurt de manzana? o, ¿quién podría seguir recordando las 30 veces en el día que fue llamada a la oficina de Jefe Beepo si al llegar a casa está la mesa puesta, una deliciosa cena preparada con todo el amor del mundo y la perspectiva de una noche apasionada?

Y los planes siguen y crecen y vuelan. El polvo y mis pelos se acumulan en los muebles y la regadera y seguimos sin tener quien nos ayude con la limpieza; nuestro quehacer de fin de semana sirve para malditasealacosa gracias a la construcción de al lado y mi planta favorita por más que le hable se seca.

Pero el próximo papá Galleta permanece al pie del cañón impidiendo que mi mal humor aparezca. Y mi desnudez siempre se la debo a él, y los ratos de risas y de pasión también. Y yo nunca en toda mi vida me había sentido tan feliz, como ahora que por fin tengo -tenemos- un hogar.




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lunes, julio 26, 2010

Rainbow

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"Have you seen her dressed in blue?
See the sky in front of you
And her face is like a sail
Speck of white so fair and pale
Have you seen a lady fairer? "


Paus:


Podría decirte bebé hasta que cumplas 15 años y, Dios no lo quiera, me rompas el corazón con alguna mala decisión que me dolerá mucho más por el mal que represente para ti que por la decepción misma. Pero no lo haré.

El lunes fue tu primer día de escuela y pasaste toda la semana anterior presumiendo uniforme y corriste de aquí a allá con la mochila que te regalé bien colgada en la espalda. Ese lunes en que, sin llorar, dejaste a tu mamá en la puerta de la escuela, dejaste de ser un bebé; ya eres una niña que corre sola, que se ríe de sus propios chistes, se enoja y defiende sus ideas mejor que muchos adultos que conozco.


A partir de ahora, las cosas cambiarán para todos. Tal vez ya no seremos Luisz, tus papás y yo tu mejor compañía, seguramente harás muchos amigos y seguirás otros ejemplos. También sé que aprenderás mucho, no tanto de tus maestros como de lo que escuches, veas, toques y huelas en un mundo que cada vez se hace más grande y es todo tuyo.


Hoy ya te molesta que te digan bebé y lo entiendo, porque siempre has sido grande. Sólo quería dejar constancia, para que algún día la leas, de que no importa cuanto crezcas, no importa lo que hagas y mucho menos importa cuántos hijos propios tenga, siempre serás mi luz, mi bebé y una de las mayores razones por las que sueño con llevar dentro de mí a un ser que, ojalá, sea tan grande como tú.







Tanto que has crecido y lo que te falta... pero infinitamente más es lo que me has hecho crecer a mí.







Te amo Paus...





She is like a rainbow...

miércoles, julio 14, 2010

¿Aquí no hay quien viva?

There are places i'll remember
all my life though some have changed,
some forever not for better
some have gone and some remain...


Nooo, no hubo reseña del concierto de Paul, tampoco he escrito nada de ninguna otra cosa.

Hace unas semanas le decía a Luisz Galleta que quería dar por terminada mi participación en la blogósfera. No se trata de no tener muchos seguidores, tampoco es que las historias felices tiendan a ser aburridas y repetitivas para aquellos que buscan algo de drama, aventuras o comedia en los blogs; simplemente tengo muchas cosas que decir, pero no quiero, y muchas historias que contar, pero ninguna que tenga -todavía- un final feliz.

Cuando comencé a escribir este blog, no tenía otro propósito que ordenar mis ideas ante el desastre en que se había convertido mi vida en ese entonces, buscando encontrarme después de haber perdido la pista de quién era yo. En este blog reconocí mis errores, cerré ciclos, me perdoné e hice catarsis. Luego, ya curada, empecé a escribir sobre mis pensamientos e ideas, sobre las cosas que amo y las personas que forman parte de mí. Gracias a este blog encontré al amor verdadero que empezó con un par de historias sobre Nueva York; mis pocos lectores han sido testigos del crecimiento de ese amor, del futuro con el que soñamos. Por todo eso, me cuesta tanto dejar morir este espacio, que es tan mío y que me refleja tanto.

Pero hoy ya no es necesario disfrazarme de bruja para defenderme, tampoco me escondo de nadie. Las historias que quisiera contar están en proceso y escribir sobre ellas ahora no me parece adecuado ni correcto; si algo queda de la bruja es que cuando pido un deseo, no me gusta compartirlo hasta que sea cierto.

No soy escritora yo, soy simplemente alguien que acostumbraba escribir sus problemas en lugar de contárselos a una amiga. Hoy, sin parecer presuntuosa, no tengo problemas, sólo tengo una gran cantidad de proyectos por realizar. Y mis energías están por ahora tan enfocadas en conseguir lograr nuestros sueños que las letras se me evaporan y las ideas se me escapan entre tanta palabra.

No morirá ni desaparecerá del mapa porque entre Oz y la tierra del Sombrerero ya no hay un camino, hay un hogar. Aquí vivimos y aquí es donde quiero compartir las buenas nuevas que pronto vendrán, seguro vendrán.

Les aseguro que habrá muchas cosas que contar...

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Updates rápidos:

* Para quienes se quedaron con ganas de la reseña del concierto de Paul, ésta es muy buena.
* La galleta y yo cumplimos un año juntos, que ya parecen toda una vida. Nos fuimos a la playa y... pídanle la reseña a él.





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jueves, junio 17, 2010

... La vida entera, completa ...

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Aquí me presento con estas palabras arrancadas a rasgos de mi corazón y de mi alma.

Sin embargo, esto no debe malinterpretarse, no. Yo soy el Sombrerero y aunque mi nombre es conocido, no es relevante; mi corazón y mi alma son tan fuertes como sensibles.

En el transcurso de esta vida petaca, nos han bombardeado con información tan confusa como contradictoria; cuando niños nos leían historias de duendes y hadas para dormir y soñar, al crecer, nos jalaron los pies al suelo diciéndonos que los sueños no eran más que eso y que había que vivir y padecer la realidad.

Pero todo tiene un momento, y Elphaba, renegando de los príncipes azules, se encerró en su alta torre de una sola ventana que miraba hacía acá: lejos de Oz, en los profundos bosques de Wonderland.

No era necesario más, esa ventana y una invitación a la hora del té hicieron lo más difícil. Lo demás, aunque rocoso, ha sido un andar tranquilo.

Entre Oz y la tierra del Sombrerero vivimos pues juntos creamos un mundo que existe por y para nosotros.

Quizás es difícil comprender que no existe tal cosa como la Tierra Prometida, pero el deseo del sueño no ceja ni termina jamás. Un metro a la vez, un ladrillo a la vez, una meta a la vez. No hay prisa, hay ganas, todas las del universo.

No ha nacido el lingüista capaz de manufacturar con delicada filigrana las palabras precisas para hablar de lo que es absoluto, así que lo intentaré yo:

"Aunque nuestros proyectos parezcan más grandes que el mismo cielo inmenso, mi sombrero siempre estará para llevarte en cualquier viaje que juntos emprendamos; aunque la realización parezca a ratos inalcanzable, no hay ninguna razón en todo el mundo que me haga pensar que una vida a tu lado pueda estar incompleta.

Ninguna."

Te amo Elphaba...




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